lunes, 21 de enero de 2013

Catalina de Aragón (1ª esposa)

Hoy vamos a conocer mejor a una mujer española que cambió la historia de Inglaterra, por su valor, por su orgullo y por su persistencia. A la gran Catalina de Aragón. Infanta de Aragón y Castilla e hija de los Reyes Católicos, fue reina consorte de Inglaterra al ser la primera esposa de Enrique VIII. Enrique anuló el matrimonio, de 24 años de duración, para casarse con una de las damas de compañía de Catalina, Ana Bolena, y por no haber podido darle el hijo varón que tanto ansiaba. Fue la madre de la Reina María I de Inglaterra.

Catalina nació en el Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares el 16 de Diciembre de 1485. Fue la menor de las hijas del rey Fernando II el Católico y de la reina Isabel I la Católica. Era tataranieta del rey Eduardo III de Inglaterra y prima en cuarto grado del rey Enrique VIII y de la reina Isabel de York.
Físicamente, era rubia, de ojos azules claros. Era una persona decidida e inteligente con grandes capacidades intelectuales y morales. Recibió una educación apegada al catolicismo digna de una futura reina, aprendiendo lenguas romances de la península ibérica, francés, flamenco, inglés y latín, además de su español nativo. También se la instruía en las artes, como la danza y la música. A los seis años contempló la emocionante y vistosa toma de Granada.
Catalina fue prometida en matrimonio el 26 de marzo de 1489 con el príncipe Arturo de Gales, primogénito de Enrique VII de Inglaterra, en el tratado de Medina del Campo.
Catalina sufrió mucho al abandonar la Alhambra, ya que había pasado allí su niñez y adolescencia.

A los 15 años, el 17 de agosto de 1501, el barco de la infanta partió desde La Coruña hacia Inglaterra, pero en el golfo de Vizcaya se desarboló, por lo que debió fondear en el puerto de Laredo para iniciar nuevamente el viaje el 27 de septiembre del mismo año. Tras un mes de navegación Catalina llegó al puerto de Plymouth.
El 14 de noviembre se casó con el joven príncipe de Gales en la catedral de San Pablo de Londres. Causó una gran impresión a su futuro suegro.
Arturo era más bajito que ella y un año menor pero se dice que según se conocieron, se gustaron.
Como príncipe de Gales, fue enviado al castillo de Ludlow para presidir el consejo de Gales y fue acompañado por la ahora princesa de Gales.
Unos pocos meses después, el 2 de abril de 1502, el joven príncipe murió por una epidemia conocida como el sudor inglés, dejando a viuda a la joven Catalina. (Ver Arturo Tudor)
Los intereses de ambas coronas, llevaron a negociar el matrimonio de la viuda con el siguiente en la línea de sucesión, el príncipe Enrique, hermano del difunto, que tan solo tenía 11 años. Incluso se llegó a barajar la posibilidad de casarla con el propio Enrique VII, que había quedado viudo años antes. 
Catalina afirmó que había quedado virgen ya que debido a la juventud y carácter enfermizo del príncipe el matrimonio no había sido consumado, hecho que fue certificado con una dispensa del Papa Julio II para que el matrimonio con Enrique fuera posible.
Pero el matrimonio entre la princesa viuda y su cuñado fue inicialmente aplazado, ya que Enrique aún era demasiado joven, pues sólo contaba con once años.
Enrique VII aún no le había devuelto la dote a la joven viuda y como el matrimonio entre Enrique y Catalina cada vez era más dudoso, el rey la retuvo casi como rehén en Durham House en Londres. Quedó en triste soledad, dolorida ante la pérdida repentina de Arturo y sin la fortuna prometida ni la devolución de su dote. Prácticamente vivía como prisionera, sin apenas dinero, vendiendo parte de su vajilla para poder comer. Así, durante siete años esperando a que llegara un nuevo matrimonio o se arreglara su situación.

Con la muerte del Rey Enrique VII, su hijo tomo posesión del trono en 1509, con el nombre de Enrique VIII. (Ver Enrique VIII)
Con la dispensa papal, y su deseo de casarse con la princesa cuanto antes, Enrique, de 18 años y Catalina de 23, se unieron en matrimonio el 11 de junio de 1509. La unión parecía ser un éxito: Enrique era un rubio y esbelto mozo del que Catalina poco tardó en enamorarse, y ella era una hermosa, culta y excelente esposa, que podría colmar todas las aspiraciones del joven soberano y que, para más, lo amaba aunque no era plenamente correspondida debido a las infidelidades del monarca. Catalina, era una reina querida por el pueblo y respetada por la corte dadas sus excelentes cualidades.


Tanto como princesa de Gales como siendo reina, Catalina fue extremadamente popular entre sus súbditos. Llegó a gobernar la nación como regente, mientras Enrique invadía Francia en 1513. También ella en persona cabalgó al frente de las tropas de reserva que derrotaron y dieron muerte al rey de Escocia en 1513.
Fue un matrimonio feliz para ambos, hasta que Enrique VIII comenzó a preocuparse seriamente ante la necesidad de un heredero varón y el fin de la fertilidad de la reina. Pues la reina se quedó embarazada en seis ocasiones durante los 24 años que duró el matrimonio, solo sobrevivió una niña, a la que llamaron María, pero el nacimiento de un varón se hacía indispensable para el soberano.
El rey llegó a considerar esta falta de descendencia masculina como un castigo divino, pensando en un posible divorcio. Los deseos de separarse de Catalina, eran motivados por la presencia de una bella joven, Ana Bolena, hermana menor de una de sus amantes, que había cautivado a Enrique.

Entonces reclamó ante las autoridades eclesiásticas, alegando que la dispensa obtenida para su unión con Catalina era inválida. Aduciendo que “ni un Papa puede conceder dispensas contrarias a las disposiciones expresas de las Sagradas Escrituras” basándose en el principio religioso que establecía: "No debes descubrir la desnudez de la mujer de tu hermano”. A tal efecto pidió al Papa Clemente VIl la anulación de su matrimonio. Pero el Papa, que no quería ofender a los Reyes Católicos, negó conceder esa anulación mientras Catalina no accediera a ella.
Con el devenir de los acontecimientos, la reina repudiada se erigió en toda su dignidad de soberana para hacer respetar sus derechos y los de su hija. Con su resistencia demostró la fortaleza de su carácter. En este sentido, Catalina no cedió a ninguno de los medios a los que se recurrió para hacerla ceder: se la alejó del palacio real, haciéndola aposentarse en lóbregas residencias; se la amenazó con un juicio y con una sentencia por traición. A todo opuso su firme convicción de que prefería la muerte a la deshonra, y de que su destino y el de su hija estaban en manos de Dios. Dejando constancia, hasta el momento final, de que ella era la única y verdadera reina de ese país, y su hija, por tanto, la real heredera. Su intransigente actitud provocaría la ruptura de Inglaterra con el Papado y la creación de la iglesia Anglicana.



Enrique se casó con Ana Bolena, ya embarazada de la futura reina Isabel I. El arzobispo de Canterbury, Thomas Cranmer, anuló el matrimonio del rey con Catalina  el 23 de mayo de 1533.
Fue confinada sucesivamente en Ampthill, en Buckden y en el castillo de Kimbolton, donde murió el 7 de enero de 1536, a la edad de 50 años. Se dice que en las oraciones que musitaba en su lecho de muerte expresaba; “Dios mío, perdónalo tú a Enrique, porque yo no puedo”.  Se comprobó que su corazón presentaba un aspecto extraño, oscurecido, lo que suscitó rumores de envenenamiento, pero hoy se cree que padeció cáncer de corazón, enfermedad entonces mal conocida.
Aunque nunca renunció al título real, fue enterrada en la Catedral de Peterborough con un funeral propio de Princesa viuda en lugar del de una reina. Los ciudadanos de Peterborough costearon una placa, para situarla junto a la tumba. En la placa dice: "Una reina amada por el pueblo inglés por su lealtad, piedad, coraje y compasión".
Las ciudades de Peterborough y Alcalá de Henares (su lugar de nacimiento) son hoy ciudades hermanas. Todos los 29 de enero, aniversario de su entierro, tienen lugar unos actos conmemorativos en la hoy catedral de Peterborough.

*En honor a Catalina vamos a ver cómo la han descrito algunos de los que la conocieron en persona y de los que la han conocido mediante la historia:

-Tomás Moro: "Ah, pero qué dama! Creed en mi palabra, encantó el corazón de todos...posee todas las cualidades que constituyen la belleza de una jovencita encantadora. En todas partes recibe las mayores alabanzas..."

-Arturo Tudor: ''Ninguna mujer en el mundo podría resultarme más agradable"


-Thomas Cromwell : "Si no fuera por su sexo, pudiera desafiar a todos los héroes de la historia"

-Shakespeare: “Reina de todas las reinas y modelo de majestad femenina!"


-Erasmus: "Desde su infancia estudió con gran logro buena y maravillosa literatura"

jueves, 17 de enero de 2013

Enfermedades de Enrique VIII

Por una de las cosas que es conocido nuestro rey protagonista es por su mezquindad, pero vamos a conocer las razones del por qué se le fue agraviando el carácter y era cada vez más vil y tirano.

En febrero de 1514, cuando tenía veintitrés años, se enfermó de viruela, aunque sin pústulas, y se recuperó por completo.
En 1521 Enrique sufrió el primer ataque de paludismo, una enfermedad muy común en el siglo XVI en Inglaterra, que, con intermitencias, aparecerá durante el resto de su vida.
En 1524, mientras participaba en una justa (para los que no conozcan este deporte, es un combate que se hacía entre dos individuos, a caballo y con lanza)  contra el duque de Suffolk, sufrió un accidente al penetrar la punta de la lanza de su rival a través de la visera abierta de su casco. Enrique VIII sufrió un traumatismo craneal que le dejó como consecuencia una migraña.
El 17 de enero del fatídico año de 1536 (en el que muere Catalina de Aragón, y es decapitada Ana Bolena) Enrique VIII sufre otro accidente en una nueva justa, que le causó una profunda herida y un traumatismo craneoencefálico (que le mantuvo dos horas inconsciente). Se sospecha que el golpe pudo desencadenar algún trastorno orgánico cerebral, ya que a partir de entonces su temperamento es todavía más brutal. Por otra parte, seguían los dolores de cabeza y la patología ulcerosa en las piernas.
En mayo de 1538, a los cuarenta y siete años, se dice que estuvo un tiempo sin hablar con muy mal semblante, y su vida en gran peligro. El embajador francés Castillon asoció ese ataque con la cicatrización de la fístula en su pierna. Por esta razón se ha sugerido que Enrique sufrió una embolia pulmonar por un coágulo de una vena varicosa. La pérdida del habla, sin embargo, está más asociada con un posible ataque de apoplejía. A pesar de la gravedad, Enrique VIII se recuperó nuevamente.
También tuvo frecuentes ataques de artritis gotosa y una diabetes mellitus tipo II.
La hipótesis de que Enrique VIII hubiera padecido malaria se basa en que esta enfermedad era endémica en la Inglaterra de su época; nubes de mosquitos infestaban las abundantes aguas pantanosas que se extendían por toda la geografía. Según archivos históricos, el rey padecía brotes de fiebre recurrente, con escalofríos y cefalea.
De acuerdo con una investigación en marzo de 2011, el patrón de nacimientos de sus mujeres y su deterioro mental, sugiere que Enrique VIII era positivo en Kell y tenía el síndrome de McLeod. Ser portador del antígeno Kell es tener una proteína de los glóbulos rojos que aparece en una de quinientas personas. El síndrome de McLeod es una enfermedad hacía casi inviable que tuviera hijos varones y en general dificultaba enormemente que tuviera hijos sanos. Se trata de una alteración genética que puede llegar a afectar la sangre, el cerebro, el sistema nervioso periférico, músculo y corazón. No existe cura para esta enfermedad.
La conocida hipótesis sobre que sufría de sífilis fue difundida por primera vez unos cien años después de su muerte. Argumentos más recientes sobre esta posibilidad provienen de un mayor conocimiento de la enfermedad, que permiten suponer que Eduardo VI, María I de Inglaterra e Isabel I mostraron síntomas característicos de sífilis congénita. Eduardo murió en 1552, luego de una erupción en la piel que parecía tuberculosis sifilítica congénita. En resumen, tenemos la miopía de Isabel y María, más la presumible sordera de esta última y la base de su nariz achatada con una continua y maloliente secreción nasal; cualquiera de estos síntomas podría ser resultado de una sífilis congénita. Por último, tenemos la evidencia de los dos últimos casamientos de Enrique: si, como aseguran los historiadores, su política en este sentido era dictada por un profundo deseo de crear una rama fuerte de los Tudor, entonces se infiere que Enrique se volvió estéril o impotente cerca de los cuarenta años, lo que constituye un fuerte argumento a favor de la sífilis.
Aún así con todo esto Enrique vivió hasta los 56 años de edad. Todo un reto.


 

Enrique VIII

Hemos conocido como los Tudor llegaron al trono, pero nos faltaba saber un poco más de uno de los monarcas más famosos de la historia. Se le conoce sobre todo por haberse casado seis veces y por ejercer el poder más absoluto entre todos los monarcas ingleses. Entre los hechos más notables de su reinado se incluye su ruptura con la Iglesia católica romana, y su establecimiento como cabeza de la Iglesia de Inglaterra (Iglesia Anglicana), la disolución de los monasterios, y la unión de Inglaterra con Gales.

Enrique VIII nació el 28 de junio de 1491 en el Palacio de Placentia en Greenwich. Fue el tercer hijo de Enrique VII y Isabel de York. Al morir su hermano Arturo, hereda la corona inglesa.
En 1493, fue designado condestable del castillo de Dover y Lord Warden "de las cinco puertas".
En 1494 fue nombrado Duque de York, y posteriormente comisario principal de Inglaterra y Lord teniente de Irlanda, mientras aún era un niño.
Posteriormente fue nombrado conde mariscal de Inglaterra y señor teniente de Irlanda.
Enrique recibió una educación de primera clase de importantes tutores y consiguió adquirir fluidez en el latín, francés y español.
Con once años, su madre, la reina Isabel de York falleció.


En 1501 asistió a la boda de su hermano mayor Arturo, heredero de la corona inglesa, con Catalina de Aragón, pero al año siguiente, tras sólo 20 semanas de matrimonio, Arturo muere de una infección lo que convierte a Enrique en Príncipe de Gales. Entonces, Enrique VII sigue interesado en sellar una alianza matrimonial entre Inglaterra y España, ofreciendo a Enrique, su segundo hijo, nuevo Príncipe de Gales y heredero al trono, en matrimonio a Catalina, quien alegó que su matrimonio con Arturo no había sido consumado. Con ello no hacía falta una dispensa papal pero preferirieron obtenerla para más seguridad. El Papa otorgó apresuradamente la dispensa mediante una Bula.
Enrique VIII ascendió al trono en 1509, tras la muerte de su padre. Desposó a Catalina de Aragón nueve semanas antes de su coronación en Greenwich, el 11 de junio de 1509.
Fueron coronados juntos en la Abadía de Westminster el 24 de junio de 1509.
La reina Catalina quedó embarazada al menos siete veces (por última vez en 1518), sólo uno de los vástagos, la princesa María, sobrevivió a la infancia. (Ver Catalina de Aragón)
Enrique tenía amantes, incluyendo a María Bolena y a Isabel Blount, con quien había tenido un hijo ilegítimo, Henry Fitzroy, primer duque de Richmond y Somerset.
En 1526, cuando tuvo claro que la reina Catalina no podría tener más niños, Enrique comenzó a perseguir a la hermana de María Bolena, (ver María Bolena) Ana (ver Ana Bolena) , con la que se encaprichó hasta acabar perdidamente enamorado de ella.
Enrique VIII quería divorciarse de Catalina para casarse con Ana Bolena, por lo que alegaba que su matrimonio no era válido al haber sido ésta previamente mujer de su hermano Arturo.

Por mucho que lo intentaron, sobre todo Thomas Wolsey (su Lord Canciller); el Papa Clemente, prisionero de Carlos V (que era sobrino de Catalina), negó la anulación y Enrique VIII decidió romper con Roma, aconsejado por Thomas Cranmer y Thomas Cromwell.
Enojado con el cardenal Wolsey por no conseguir la dispensa, Enrique lo despojó de su poder y riqueza. Lo acusó de traición pero Wolsey murió en el camino de regreso a Londres para afrontar las acusaciones.
En 1533 hizo que Cranmer (a quien había nombrado arzobispo de Canterbury) anulara su primer matrimonio y coronara reina a su amante Ana Bolena, dama de honor de Catalina, con quien se había casado en secreto. El papa Clemente VIII respondió con la excomunión del rey, a la que Enrique VIII opuso el cisma de la Iglesia de Inglaterra, aprobado por el Parlamento (Ley de Supremacía, 1534).
La Iglesia de Inglaterra quedó desligada de la obediencia de Roma y convertida en una Iglesia nacional independiente cuya cabeza era el propio rey, lo cual permitió a la Corona expropiar y vender el patrimonio de los monasterios; los católicos ingleses que permanecieron fieles a Roma fueron perseguidos como traidores (y ejecutado su principal exponente, Tomás Moro, en 1535).
La hija de Catalina, lady María, fue declarada ilegítima, y los descendientes de Ana pasaron a estar en la línea de sucesión real.
La publicación de cualquier escrito alegando que el matrimonio de Enrique con Ana era inválido, resultaba en un cargo de alta traición, que podía ser castigado con pena de muerte.
Catalian fue confinada sucesivamente en Ampthill, en Buckden y en el castillo de Kimbolton, donde murió el 7 de enero de 1536, a la edad de 50 años
En ese mismo año, la reina Ana comenzó a perder el favor de Enrique. Después del nacimiento de la princesa Isabel, Ana tuvo dos embarazos que terminaron en aborto o muerte del niño. Mientras tanto, Enrique empezaba a prestar atención a otra doncella de su corte, Jane Seymour.
Quizá animado por Thomas Cromwell, Enrique hizo arrestar a Ana, bajo cargos de usar brujería para convertirlo en su esposo, de tener relaciones adúlteras con cinco hombres, de incesto con su hermano Jorge Bolena, de injuriar al Rey y conspirar para asesinarlo, con el agravante de traición. Los cargos eran enteramente fabricados. La Corte que trató el caso fue presidida por el propio tío de Ana, Thomas Howard.
En mayo de 1536, se condenó a Ana y a su hermano a muerte por la hoguera o por decapitación, lo que el rey eligiera. Los otros cuatro hombres sobre los que se alegó tener relaciones con Ana, fueron condenados a ser colgados, ahogados y descuartizados.
Jorge Bolena fue decapitado al término del juicio de forma inmediata; a los otros cuatro implicados les fueron conmutadas sus diversas sentencias de muerte por la de decapitación. Ana también fue decapitada al poco tiempo.
Pocos días después de la ejecución de Ana, en 1536, Enrique VIII se casó con Jane Seymour.
El Acta de Sucesión de 1536 declaró a los hijos de la reina Jane dentro de la línea sucesoria, excluyendo a Lady María y a Lady Isabel.
Jane dio a luz a un hijo, el príncipe Eduardo en 1537, para luego morir dos semanas después.
Luego de la muerte de Jane, la corte entera guardó luto con Enrique por algún tiempo. El Rey la consideró siempre su «verdadera» esposa, al ser la única que le dio el heredero varón que tan desesperadamente soñaba.


Enrique decidió casarse una vez más para asegurarse un heredero varón. Thomas Cromwell sugirió a Ana de Cleves, hermana del duque de Cleves, protestante y un importante aliado en el caso de que Roma atacara a Inglaterra.
Hans Holbein el Joven fue enviado a Cleves para pintar un retrato de Ana para el Rey. Después de observar el favorecedor retrato, Enrique decidió desposarse con ella.
Enrique cuando la conoció no la encontró nada atractiva, llamándola en privado «la yegua de Flandes». Había sido retratada sin ningún signo de la viruela que afectaba su rostro. No obstante, Enrique la desposó el 6 de enero de 1540.
Poco después, sin embargo, Enrique deseó terminar el matrimonio, no sólo por sus sentimientos personales, sino por consideraciones políticas.
Ana testificó que el casamiento nunca había sido consumado, diciendo que Enrique iba a su habitación sólo para besarle la frente antes de dormir. El casamiento fue anulado basándose en que Ana había realizado previamente contratos nupciales con otros nobles europeos.
Ana recibió el título de «Hermana del rey» y se le otorgó el castillo de Hever, la ex residencia de la familia de Ana Bolena. Thomas Cromwell, mientras tanto, por haber impulsado el fallido matrimonio, perdió el favor real, cayó en desgracia y fue decapitado.
El 28 de julio de 1540, el mismo día en que Cromwell fue ejecutado, Enrique se casó con la joven Catalina Howard, prima de Ana Bolena.
Poco después del casamiento, la reina Catalina tuvo un romance con el mozo del rey, Thomas Culpeper. También había empleado a Francis Derham como secretario, con quien había estado informalmente relacionada antes del casamiento real.
Thomas Cranmer, obtuvo evidencias de las actividades de la reina e informó a Enrique quien autorizó a Cranmer a efectuar una investigación, de la que resultó la confirmación de las acusaciones.
Al ser interrogada, Catalina pudo haber admitido un compromiso previo con Derham pero en vez de ello dijo que Derham la obligó a establecer una relación adúltera. Derham, a su vez, expuso la relación entre la reina y Thomas Culpeper.
En diciembre de 1541, Culpeper y Derham fueron ejecutados. Catalina no fue condenada en juicio sino por un decreto de deshonra aprobado por el Parlamento.
El casamiento de Catalina fue anulado poco antes de su ejecución. Igual que en el caso de Ana Bolena, Catalina no podría ser culpada técnicamente de adulterio ya que el matrimonio resultó oficialmente nulo desde el origen. Nuevamente esta cuestión fue ignorada y Catalina fue ejecutada el 13 de febrero de 1542.
Enrique se casó en 1543 con su última esposa, la rica viuda Catalina Parr. La nueva reina discutió con Enrique sobre religión, ya que era calvinista mientras que el rey permanecía anglicano. Esta conducta podría haberle resultado peligrosa si no hubiera sido por sus muestras de sumisión. Ayudó a reconciliar a Enrique con sus dos primeras hijas, María e Isabel.
En 1544, un decreto parlamentario puso a ambas en la línea de sucesión tras el príncipe Eduardo, Duque de Cornualles, a pesar de ser consideradas ilegítimas.
Enrique VIII falleció el 28 de enero de 1547 en el palacio de Whitehall. Murió el día en que su padre habría cumplido noventa años. Fue sepultado en la Capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor, al lado de su tercera esposa, Jane Seymour.


 

 

miércoles, 16 de enero de 2013

La glotonería de Enrique VIII

Ya hemos conocido un poquito la forma de alimentarse en la época de Enrique VIII, incluso hemos podido ver alguna de sus recetas. Pero ahora vamos a conocer más a fondo como afrontaba el rey una de sus mayores pasiones: comer.
Enrique VIII de Inglaterra ha pasado a la historia por haber sido uno de los monarcas más glotones que se conocen. Los retratos de él no han podido ocultar la desenfrenada gula de un hombre que nunca bajó de los 100 Kgs. de peso.
Enrique VIII padeció un accidente en el curso de una justa en el 1536, que le provocó la reapertura de una anterior herida sufrida en una cacería y le incapacitó para hacer ejercicio físico que tanto le gustaba, lo que también influyó en su obesidad.
Por culpa de los dolores atroces que sufría, centró su atención en la comida hasta niveles alarmantes. Con todo ello, la gordura se apoderó del monarca, hasta padecer obesidad mórbida, diabetes y gota.
El rey se vio pronto obligado a hacer uso de un bastón para poder caminar. Cuando ya no bastó el bastón, se tuvo que recurrir a inventos mecánicos para poder desplazar al monarca de un lado a otro, incluso para sacarlo de palacio a través de alguna que otra ventana ya que por algunas puertas no cabía, con ayuda de poleas y hombres forzudos, así como ara ensillarse en su montura..
La operación de fajarle el abdomen, requería del concurso de varios ayudas de cámara, dándose el caso de hacerlo mientras llevaba a cabo una de sus interminables desayunos.
A estos banquetes asitían como invitados algunos cortesanos, que acababan con el rey bajo las mesas, ebrios y ahítos hasta perder el sentido.
El rey comía en cualquier lugar, y adquirió el hábito de lavarse las manos con agua perfumada antes de llevarse los alimentos a la boca, lo que fue muy admirado por sus súbditos.
El monarca Tudor no reparaba en los peligros del exceso de comida hasta que, hinchado y jadeante, se dejaba caer en su lecho especialmente reforzado.
Pero incluso la glotonería de Enrique VIII fue puesta a prueba durante un banquete celebrado en Hampton Court, su palacio de las afueras de Londres, el día de Año Nuevo de 1541. Para conmemorar su matrimonio con Catalina Howard, la quinta de sus seis mujeres, el soberano ordenó a los cocineros y sirvientes que preparasen un banquete compuesto de 60 platos diferentes.
Excepto las fresas, a las que eran un gran aficionado, Enrique VIII no tomaba frutas, verduras ni hortalizas...
Se bebía unos cinco litros de cerveza diarios. Y consumía 20 gramos al día de sal.
Los excesos cometidos en estos banquetes tuvieron consecuencias nefastas para la salud de Enrique VIII. Por recomendación de su médico, intentaba comer y beber menos, pero la tentación de la comida sabrosa era más fuerte que él.
Estudiando las diferentes armaduras reales confeccionadas a la medida de la humanidad del soberano (183 cm de estatura - la media británica entonces era de 165 cm), observaron que las empleadas en los primeros años de su reinado tenían 81 cm de cintura y 99 cm de pecho.
Recordemos que en la actualidad, la circunferencia abdominal se considera un valioso indicador del riesgo cardiovascular de un individuo. Para los varones, lo recomendable es que se sitúe por debajo de los 94 cm...
A partir de los 40 años, la estructura corporal de Enrique VIII cambió progresivamente desde un cuerpo atlético a una obesidad manifiestamente patológica. Continuando con la valoración de sus armaduras, las últimas que pudo haber empleado medían 132 cm de cintura y 135 cm de pecho. Antes de fallecer, llegó incluso a alcanzar los 137 cm de perímetro abdominal...

 
                                      

Recetas Tudor

Carne de cerdo en salsa de salvia

Ingredientes:
-Carne de cerdo
-Perejil
-Salvia
-Yemas de huevos cocidos
-Pan
-Vinagre
 
Elaboración:
Se parte la carne de cerdo en trozos pequeños, y lo ponemos a hervir en agua con sal. Una vez hecho, se saca y se deja enfría.
Se tritura el perejil y la salvia con pan y las yemas de huevos cocidos.
Calentamos vinagre en un recipiente, echamos la mezcla triturada hasta que espese un poco.
Poner los trozos de carne en un recipiente, cubrir con la salsa y servir a continuación.
 
 *En la receta original se emplea el término “carne de cerdo escaldada “, ya que la carne se limpiaba introduciéndola en agua hirviendo para quitarle todo el pelo.


Tarta de manzana (Tartys in applis)

Ingredientes:
-Harina
-Agua
-Manzanas
-Peras
-Higos pasos
-Uvas pasas
-Azafrán
-Azúcar
-Sal

Elaboración
Mezclamos la harina, la sal y el azafrán en un bol grande. Agregamos el agua poco a poco hasta que ya no se pegue a las manos o al utensilio. Hay que tener en cuenta que mucha agua hará la masa demasiado blanda y pegajosa.
Cubrimos con un paño y dejamos reposar durante 30 minutos.  Luego estiramos sobre una superficie bien enharinada.
Se parten las frutas en trozos pequeños, menos la manzana que la rallaremos.
Añadimos a la mezcla de frutas  el azafrán, el azúcar y una pizca de sal. (Si se quiere también nuez moscada y canela)
Se pone parte de la masa estirada y se echa el relleno.
Se cubre la tarta con la otra parte de la masa.
Y se hornea hasta que la masa esté hecha.


Empanadillas rellenas de frutos secos

Ingredientes:
-10 higos
-10 dátiles
-2 cucharadas de pasas
-2 cucharadas de arándanos secos
-Pimienta
-1 cucharada de Canela
-200 gr. de harina
-2 cucharas soperas de azúcar
-Una pizca de azafrán diluido en un vaso lleno de leche
-Azúcar glas

Elaboración:
Cortamos los higos y los datiles en trozos pequeños.
Ponemos los trozos juntos con las pasas y los arándanos en un mortero.
Ahora molemos todo bien, hasta que quede todo como una masa.
Añadimos una pizca de pimienta y una cucharada de canela.
Para la masa, mezclamos la harina y la leche con el azafrán en un cuenco.
Amasamos y luego estirarmos hasta que quede muy fina.
A continuación recortamos pequeños círculos con la ayuda de un vaso.
Poner a cada ciículo una pequeña cantidad del relleno.
Humedecemos los extremos de cada círculo con un poquito de agua para cerrarlo bien.
Cuando ya estén listas las empanadillas, preparamos un sartén con abundante aceite. Cuando esté caliente freímos las empanadillas unos minutos hasta que estén dorados.
Las sacamos y colocamos en una bandeja.

Se sirven calientes, con azúcar glass espolvoreado por encima.


Lemon posset

Ingredientes
-1 litro de nata para montar
-250 gramos de azúcar
-El zumo y ralladura de 4 limones grandes

Elaboración
Lavamos bien los limones y rallamos su piel, a continuación los exprimimos para obtener su zumo.
Calentamos la nata y el azúcar a fuego lento en un cazo, y que hierva durante 3 minutos. Seguidamente, añadimos el zumo de limón con la ralladura y mezclamos bien.
Por último, dejamos enfríar durante unas horas para que se cuaje bien.

* Esta receta es una adaptación para que la podamos hacer hoy en día, ya que el posset era una bebida que se elaboraba con leche caliente que se cuajaba con vino o cerveza y en ocasiones algunas especias. Se trataba de una bebida reconfortante, como un tipo de ponche, o como una infusión para conciliar el sueño. Era básicamente medicinal.


Flan

Ingredientes:
-150 grs de azúcar granulada
-1 cda de agua fría
-1 cda de zumo de limón
-1 litro de leche
-6 huevos
-160 grs de azucar
-1 vaina de vainilla
-1 limón (la ralladura)


Elaboración:
Hervimos la leche con la cáscara del limón y la vainilla.

Mientras tanto se ponen al fuego el azúcar, el agua y el zumo de limón hasta que se haga un caramelo de color dorado.
El caramelo se pone en el recipiente que vamos a echa el flan.
Aparte mezclamos uno a uno los huevos con el azucar.

A esta mezcla agregamos poco a poco la leche tibia sin dejar de mezclar.
La mezcla la echamos encima del caramelo.
Se pone al baño María en el fuego, hasta que veamos que haya cuajado.
Dejamos enfríar completamente.


* Se dice que este postre le encantaba a Isabel I y a William Shakespeare.


Tartaletas de las damas de honor

Ingredientes:
- 250 gramos de hojaldre
- 250 gramos de queso cottage o requesón
- 4 cucharadas soperas de almendra en granillo
- 3 cucharadas soperas de azúcar moreno fino
- 1 limón, la ralladura muy finita
- 2 huevos
- 15 gramos de mantequilla derretida
- Azúcar glass para decorar
 
Elaboración:
Engrasamos los moldes.
Estiramos el hojaldre, y cortamos pequeños círculos.Con los  que forraremos los moldes.
Ponemos el queso en un bol, agregamos las almendras en granillo, el azúcar y la ralladura del limón.
Aparte, mezclamos la mantequilla derretida con los huevos previamente batidos. Añadimos a la mezcla de queso y mezclar bien.
Ponemos con ayuda de una cuchara sopera la mezcla en los huecos forrados con el hojaldre. Horneamos hasta que el hojaldre esté dorado, el relleno haya subido y se note firme al tacto.
Desmoldar , espolvorear con azúcar glass, servir caliente o tibio.
 
* Si se quiere podemos añadirles nuez moscada.
 
Otra forma de hacerlas:

Ingredientes:
-240 gr. harina con levadura incoporada
-30 gr. Azúcar
-60 gr. Mantequilla
-Agua

-Mermelada de frambuesa
-2 Huevos previamente batidos
-120 gr. Harina
-60 gr. Azúcar
-60 gr. Mantequilla
-2 Cucharadas de Leche
-Azúcar Glass


Elaboración:

Para la masa mezclamos la harina con una pizca de sal.
Añadimos la mantequilla y el azúcar a la masa y después poco a poco el agua hasta que no se nos pegue.
Amasamos la masa y extendemos.
Recortamos círculos y ponemos cada uno en un molde para tartaletas.
Ahora cubrimos cada uno con una cucharada de mermelada.
Para la cobertura hay que mezclar el azúcar con la mantequilla derretida.
Añadir a esa mezcla la harina, los huevos batidos y la leche. Mezclar bien.
Cubrimos cada tartaleta con una cucharada de la mezcla. 
Las ponemos en el horno hasta que estén hechas.
Después las sacamos y cubrimos con un poco de azúcar glass.

* También las podemos rellenar con una mezcla de crema y coco. Según el gusto de cada uno. También podemos hacer la base de la tartaleta como en la segunda receta o comprar el hojaldre ya hecho como en la primera. Estos pasteles fueron descubiertos por Enrique VIII, que vio como los comían las damas de honor de su mujer Catalina. Al preguntar a una de ellas que qué eran esos pasteles, la dama de honor se encogió de hombros. Al rey le gustó tanto que lo nombró Tartaletas de las Damas de Honor. Se dice que la dama a la que preguntó, era Ana Bolena.


Salsa Camelina

Ingredientes:
-Pan
-3/4 de una taza de vino tinto
-1/4 de una taza de vinagre
-Canela-Jenjibre
-Clavos de olor
-1 cucharada de azúcar
-Una pizca de azafrán
- ¼ de cuchara de sal

Elaboración:
Cortamos el pan en pedacitos y lo ponermos en un bol con el vinagre y el vino.
Lo vamos presionando hasta que se haga una pasta.
Agregamos las especias, el líquido y ponemos a hervir hasta que se espese.
Servir caliente.

* Esta salsa sirve para acompañar tanto carne como pescado.


Pudin de rosas

Ingredientes:
-Pétalos de una rosa blanca completamente abierta pero aún fresca.
-4 cucharaditas de harina de arroz o de maíz
-275 ml. de leche
-50 g de azúcar
-¾ de cucharadita de canela molida
-¾ de cucharadita de jengibre molido
-575 ml. de crema
-un pellizco de sal
-10 dátiles finamente picados
-1 cucharadita de piñones picados

Elaboración:
Cogemos los pétalos de la rosa uno por uno y se les corta el extremo del que estaban adheridos a la flor.
Posteriormente los escaldamos en agua hirviendo durante 2 minutos.
Al sacarlos se deben prensar entre varias servilletas de cocina poniéndoles algo pesado encima para que se sequen. (Es posible que se pongan grisáceos pero al mezclarlos mejorará la apariencia).
Ponemos la harina de arroz o de maíz en una cacerola y se mezcla poco a poco con la leche hasta lograr una crema suave. La mezcla debe ponerse a fuego bajo y revolverse hasta que comience a espesar.
Trituramos la mezcla y se le incorpora el azúcar, las especias y los pétalos de rosa.
Cuando la mezcla sea homogénea se añade la crema y la sal.
Colocando lo anterior en una cacerola se calienta con un fuego muy bajo y se revuelve hasta que adquiera una consistencia cremosa.
Añadimos los dátiles y los piñones y mezclamos por otros 2 minutos.
Debe verterse en un recipiente decorativo de vidrio y dejar enfríar.
Para evitar que se forme nata es aconsejable revolver ocasionalmente mientras la mezcla se enfría.



martes, 15 de enero de 2013

Arturo Tudor

Arturo Tudor nació en Winschester el 19 o 20 de Septiembre de 1486. Fue el hijo mayor de Enrique VII de Inglaterra e Isabel de York. LLamaron así a su hijo en honor del Rey Arturo.
Enrique trasladó la corte a Winchester para el nacimiento de su hijo. Su bautizo tuvo lugar en la catedral de Winchester , sus padrinos fueron Thomas Stanley, 1r conde de Derby y John de Vere, conde de Oxford 13 que llegó tarde a la ceremonia. Isabel Woodville , su abuela materna, fue su madrina y lo llevó durante la ceremonia
Desde el momento de su nacimiento fue Duque de Cornualles.
A los dos años fue prometido con Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, en el Tratado de Medina del Campo.( Ver Catalina de Aragón )
Con tres años fue nombrado Príncipe de Gales y Conde de Chester el 29 de noviembre de 1489.
A la edad de 6 años, Arturo fue enviado a vivir al castillo de Ludlow para comenzar su entrenamiento para la realeza.
El príncipe de Gales, era un joven elegante y de modales pausados, rubio, de tez blanca, de rostro aniñado, cuerpo poco formado y delgado, aparentando siempre contar menos años de los que tenía.
 

Cuando Catalina llegó a Inglaterra para casarse, el rey Enrique, impaciente por conocer a su nuera, decidió salir a su encuentro.
El príncipe Arturo llegó media hora más tarde a la cabeza de una columna de guardias y cortesanos. Catalina y Arturo se besaron ceremoniosamente y luego se contemplaron en silencio. Un obispo inglés tradujo al latín los discursos formales del rey y del príncipe y un obispo español actuó de intérprete de Catalina, traduciendo al latín sus respuestas.
El 14 de noviembre fue desposado por la princesa española en la catedral de San Pablo de Londres. El arzobispo de Canterbury los unió en matrimonio. La joven novia, entró a la catedral del brazo de su cuñado, Enrique, que tenía diez años pero era mucho más alto que Arturo.
El pueblo vitoreó el casamiento y tras la salida de los príncipes de Gales de la catedral se abrieron los grifos del vino, regalo de los reyes Enrique e Isabel de York al pueblo de Londres, y las campanas de toda la ciudad resonaron al unísono. Londres no había visto nunca una boda tan espléndida. Quedaban diez días de celebraciones y diversiones.  
El banquete tuvo lugar en el castillo de Baynard que había sido reconstruido por Enrique VII el año anterior y ahora era utilizado principalmente para las celebraciones. Arturo se sentó en una mesa separada para los niños con el príncipe Enrique y sus hermanas: la princesa Margarita, de doce años, y la princesa María, de cinco años.
Enrique VII quiso honrar al joven matrimonio con un espectáculo de canto. En la sala de baile hizo desfilar en una carroza, que asemejaba un castillo medieval, a un coro de niños cantores.
Como príncipe de Gales, Arturo fue enviado al castillo de Ludlow en Shropshire para presidir el consejo de Gales como presidente del Consejo de Gales y las Marcas, y fue acompañado por la ahora princesa de Gales.
  
 
A su nueva residencia fueron acompañados por soldados, juristas y administradores, caballeros, infantes y arqueros. Todo comandado por sir Richard Pole, una persona que conocía a la perfección toda la administración de la casa Tudor.
Arturo era estudioso, reservado, serio, y culto. Su padre Enrique, se había concentrado mucho en su educación, ya que iba a ser su sucesor.
Le gustaba cazar, aficción que compartía con su esposa, y pasear a caballo. Se dice que él enseñaba a Catalina a mejorar el idioma inglés.
Durante el tiempo que los recién casados estuvieron en el castillo, el tiempo fue malísimo, llovía, hacía frío y había mucha humedad. De hecho, es considerado uno de los siglos más fríos en la historia de Inglaterra. Por lo que la enfermedad del sudor, llegó a Ludlow en marzo.
Se vieron venados y jabalíes en bosques cercanos, y Arturo decidió salir a cazar todo el día.
Al mediodía, llevaron a Arturo al castillo, con los labios morados, y fatal aspecto. Tenía altas fiebres, el llamado sudor inglés.
La princesa pasó días a los pies de su lecho, rezando y murmurando palabras de consuelo. A los pocos días, Catalina también empezó a sentirse mal. Los dos estaban enfermos pero ella era mucho más fuerte. Arturo no pudo salvarse. Murió el 2 de abril de 1502, casi cinco meses después de haber contraído matrimonio con la infanta española.

                                                      

La muerte de Arturo hizo tambalear los cimientos de la monarquía inglesa. La sucesión al trono de Enrique VII se sustentaba en esos momentos en un joven niño de apenas once años. Algunos nobles y señores no podían aceptar ese hecho, deseaban un varón adulto como sucesor, con suficiente sangre real como para afirmar su pretensión, no un niño. Estaba, por ejemplo, el duque de Buckingham, un joven de veintitrés años, imponente y buen mozo, además, se podía rastrear su ascendencia hasta Eduardo III. Otro de los pretendientes al trono era Edmundo de la Pole, duque de Suffolk, hijo de la hermana de Eduardo IV. Edmundo había huido prudentemente del alcance del rey Tudor.
La noticia de la muerte de Arturo, fue muy dolorosa para sus padres. Enrique VII nunca fue el mismo después de la muerte de Arturo, entró en un estado de dolor constante, y empezó a tener mala salud. Isabel, murió poco después de fiebre puerperal después de dar a luz a una niña para intentar llevar mejor la muerte de su hijo mayor.
Arturo fue enterrado en la Catedral de Worcester. El padre de Arturo, Enrique VII quería que su funeral fuera memorable y lloró. Según la leyenda, su corazón yace enterrado en el castillo de Ludlow, mientras que su cuerpo está en la catedral de Worcester. El lugar elegido para enterrar al príncipe Arturo fue el coro. El féretro fue bajado a la tumba mientras los monjes cantaban el más triste de los réquiem. Los camareros del príncipe, rindieron su último servicio a su señor rompiendo sus bastones y arrojándolos a la tumba. A continuación, lo mismo hicieron todos los gentileshombres de la Casa del príncipe de Gales con sus varas. Fue una escena conmovedora para todos los que la contemplaron. En el lado Sur de la espléndida capilla sepulcral se exhiben las flechas y las granadas, emblemas heráldicos de Catalina de Aragón.
El lugar elegido para enterrar al príncipe Arturo fue el coro. El féretro fue bajado a la tumba mientras los monjes cantaban el más triste de los réquiem. Los camareros del príncipe, sir William Udall y sir Richard Corfts, rindieron su último servicio a su señor rompiendo sus bastones y arrojándolos a la tumba. A continuación, lo mismo hicieron todos los gentileshombres de la Casa del príncipe de Gales con sus varas. Fue una escena conmovedora para todos los que la contemplaron. En el lado Sur de la espléndida capilla sepulcral se exhiben las flechas y las granadas, emblemas heráldicos de Catalina de Aragón.
Con su muerte, su hermano menor, Enrique, heredó sus títulos, accediendo posteriormente al trono como Enrique VIII de Inglaterra. (Ver Enrique VIII)

lunes, 14 de enero de 2013

Margarita Beaufort (abuela paterna de Enrique VIII)

Margarita Beaufort nació en el castillo de Bletsoe en Bedfordshire, el 31 de mayo de 1441 o 1443, el año de su nacimiento es incierto, pero lo más probable es que sea el 1443. Fue única hija legítima de Juan Beaufort, duque de Somerset y conde de Kendal (bisnieto del rey Eduardo III a través de su tercer hijo superviviente, Juan de Gante, duque de Lancaster) y de Margarita de Beauchamp. Fue la madre del rey Enrique VII.
Siendo apenas una niña de seis años, se casó con Juan de la Pole, segundo duque de Suffolk, pero dos años más tarde, el matrimonio fue anulado, incluso se dice que Margarita no fue consciente de este matrimonio, y siempre hablaba de Edmundo como su primer marido.
Su primo, Enrique VI aún no tenía hijos, y comenzó a considerarla su heredera. Entonces decidió comprometerla con su medio-hermano, Edmundo Tudor, conde de Richmond, segundo de los hijos de la madre del rey, Catalina de Francia, viuda del rey Enrique V en su ilegal (y legalmente inválida) segunda unión con un caballero galés a su servicio, Owen Tudor.
El matrimonio entre Edmundo y Margarita tiene lugar el 1 de noviembre de 1455, aunque ya no había necesidad de ello, porque Enrique VI ya tenía descendencia. Fue justo cuando comenzó La Guerra de las dos Rosas. La novia tenía 12 años de edad y el novio 25. La lealtad de Edmundo Tudor a su hermano fue su perdición, pues en una de las batallas en los inicios de la Guerra de las Dos Rosas fue capturado por la familia yorkista de los Herbert y confinado por ellos en el castillo de Carmarthen, en el sur de Gales, donde murió, víctima de la plaga.
Margarita, con apenas 13 años y embarazada de 7 meses, se refugia en el castillo de Pembroke, en Gales, al amparo de su cuñado Jasper Tudor; fue allí donde, el 28 de enero de 1457, da a luz a su hijo, Enrique. El difícil parto, debido a la juventud de la madre, junto a su pequeño tamaño la dejó incapacitada para tener más hijos. Cuando Enrique tenía dos años se fue a vivir con la familia de su padre a Gales y con catorce años vivió en Francia. De ese modo madre e hijo tan solo tuvieron una relación sostenida por cartas y algúna que otra visita.


Margarita se volvió a casar (en 1462) con el que sería su tercer marido, Sir Enrique Stafford, hijo del primer duque de Buckingham, ambos eran primos,por lo que necesitaron una dispensa.
Esta relación fue larga y armoniosa por primera vez durante sus matrimonios. Margarita poseía fincas que fueron la principal fuente de ingresos de la pareja y les sirvió para vivir aristocráticamente. Pero desgraciadamente, Enrique Stafford murió casi diez años después. Aunque la relación con el fue buena, ella hizo un testamento en el que pedía que la enterraran junto a su segundo marido, Edmundo.
Después de la muerte de su tercer esposo en 1471, Margarita se casó por cuarta, con Lord Tomás Stanley, en 1473, este matrimonio fue al principio de conveniencia e historiadores han sugerido que la familia Stanley no consideró nunca a Margarita como perteneciente a la familia. Cuando aquello, Margarita se habia aliado con Isabel Woodville para casar a sus dos hijos, Isabel de York y Enrique Tudor respectivamente. Las dos madres deberían de ser enemigas, ya que Margarita pertenecía a los Lancaster e Isabel a los York, pero las dos tenían algo en común: ambas estaban en contra del rey Ricardo III.
En 1499, con el permiso de su marido, ella tomó un voto de castidad en presencia del Richard Fitz James, obispo de Londres. Se alejó de su marido y vivía sola en Collyweston. Ella fue visitada regularmente por su marido, que tenía habitaciones reservadas para él. Margaret renovó los votos en 1504.
Stanley, que había cambiado de bando en varias ocasiones durante las Guerras de las Dos Rosas, eligió el lado del rey Ricardo III como parte de un engaño en la batalla del campo de Bosworth y así darle la victoria al hijo de Margarita, Enrique Tudor.
Margarita era conocida por su educación y su piedad.
Una vez su hijo Enrique VII en el trono, era la madre del rey, pero como nunca había sido reina consorte no pudo ostentar el rango de reina-madre, dándosele a cambio en la corte el título de «Mi Señora la Madre del Rey».
Como otras mujeres casadas no podía tener independencia jurídica y social, en el primer parlamento de su hijo fue reconocido su derecho a poseer bienes independientes de su marido como si fuera soltera.
Margarita negándose a aceptar un rango inferior a el de la reina viuda Isabel de Woodville e incluso al de la nuera, Isabel de York, llevaba ropa de la misma calidad que la propia reina. Además siempre caminaba a tan solo medio paso de ella. Margarita siempre había firmado como M. Richmond pero en el año 1499 cambió su firma por Margarita R. No se sabe si la R. significaba su autoridad royal (R de la palabra latina regina que es reina) o quizás tan solo representaba Richmond.
Se dice que el destierro de la madre de la reina, Isabel de Woodville, ordenado por Enrique VII, fue en parte por la influencia de Margarita. El hogar de la reina Isabel fue dirigida por ella, y de hecho como reina, su nuera no ejerció mucha influencia política, debido a suegra.
Era conocida por su educación y su piedad y se dice que su hijo Enrique sentía adoración por ella por encima de cualquiera.
Su hijo Enrique VII muere antes que ella, y la nombra ejecutiva de su testamento, por lo que se convierte en regente de su nieto Enrique VIII. Ella preparó el funeral de su hijo como también la coronación de su nieto. En ese momento ella era la que tenía el rango más alto de todas las mujeres reales.

Murió en el palacio de Westminster, el 29 de junio de 1509, a los 66 años de edad y sólo dos meses después de la muerte de su hijo el rey, siendo sepultada en la abadía de Westminster.
Dejó un gran legado, y su nombre es imposible que se borre de la historia de Inglaterra, pues en 1497, anunció su intención de construir una escuela gratuita para el público en Wimborne y con su muerte, en 1509 se creó, ahora Queen Elizabeth School.
En 1502 estableció el "Lady Margaret's Professorship of Divinity" en la Universidad de Cambridge.
En el año 1505 amplío una iglesia y la convertío en una Universidad llamada "Christ's College".
Lady Margaret Hall, la primera Universidad para mujeres en Oxford fue llamada asi en su honor.
El Beaufort Club, un comedor con prestigio de la Universidad de Cambridge fue llamado El Beaufort Club por ella.
Respaldó economicamente la restauración de la Iglesia de todos los Santos en Martock y ayudó en la construcción de la torre de dicha Iglesia.

También hay un colegio que lleva su nombre en Riseley, Bedfordshire.
Tierra que poseía alrededor de Gran Bradley en Suffolk fue legada a San Juan a partir de su fundación. Su retrato cuelga en el Gran Salón en San Juan, y el club náutico se llama la Señora Margaret Boat Club (LMBC).