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lunes, 28 de enero de 2013

María Bolena (hermana de Ana Bolena y amante de Enrique VIII)

María Bolena nació probablemente en Blickling Hall (Rochford) aunque también puede que naciera en el Castillo de Hever (Kent). No hay pruebas que permitan concretar con seguridad la fecha de su nacimiento, pero se sabe con seguridad que fue entre 1499 y 1508. La mayoría de los historiadores se inclinan más por la posibilidad de 1499. Hay pruebas documentales que sugieren que era además la mayor de los tres hermanos de esta familia. La prueba sugiere que los miembros de la familia Bolena que sobrevivieron creían que María había sido la mayor. En 1597, su nieto, Lord Hunsdon, reclamó el título de conde de Ormonde, por ser el legítimo heredero de la familia Bolena. De acuerdo con las estrictas reglas de la herencia aristocrática, si Ana hubiese sido la hermana mayor, el título habría sido transferido a su hija, la reina Isabel. Los testimonios de la descendencia tanto de María como de Ana hacen suponer más fiable la tesis de que María era la mayor de las hermanas aunque algunos estudiosos creen lo contrario.
María era hermana de Ana Bolena, (ver Ana Bolena) por lo tanto hija de sir Thomas Boleyn y de su mujer, lady Elizabeth Howard.
María fue una de las amantes de Enrique VIII de Inglaterra y también, según se dice, de su rival, el rey Francisco I de Francia. Contrajo matrimonio en dos ocasiones.Hubo un momento en que se creyó que fue María la que comenzó su educación en el extranjero y estuvo un tiempo en compañía de la archiduquesa Margarita de Austria, pero ahora está claro que fue su hermana pequeña, Ana. María permaneció en Inglaterra la mayor parte de su infancia. No fue hasta 1514, cuando tenía aproximadamente 15 años, que fue enviada al extranjero. Su padre le aseguró una plaza como dama de honor de la hermana del rey, la princesa María Tudor, quien se trasladó a París para casarse con el rey Luis XII de Francia. Después de unas pocas semanas, a muchas de las damas de honor se les ordenó marcharse pero a María Bolena se le permitió quedarse, probablemente por los contactos de su padre como embajador inglés..
María fue visitada en París por su padre, Sir Thomas y su hermana, Ana, que había estado el último año estudiando en Holanda. Mientras servía en Francia, María supuestamente se convirtió en amante del rey Francisco I, quien años después la describió como "una gran puta, la más infame de todas". Cuando su relación con Francisco terminó, María se embarcó, supuestamente, en muchas relaciones amorosas, que tarde o temprano condujeron a su despido de la corte francesa y a su regreso a Inglaterra. Algunos historiadores se preguntan si estas historias sobre la promiscuidad de María se hubieran exagerado demasiado en la época, pero hay un acuerdo general en que fueron al menos en parte ciertas.
Se dijo que los padres de María y su hermana habían sido mortificados por sus actos y que se llevaron un gran alivio cuando pudieron llevarla de vuelta a Inglaterra en 1519. Se le dio el trabajo de dama de honor de la reina de Inglaterra, Catalina de Aragón, durante los últimos diez años de su matrimonio con Enrique VIII.
Un año después de su regreso a Inglaterra, María se casó con sir William Carey, el 4 de febrero de 1520, un cortesano adinerado y con buenos contactos, que había conseguido los favores del rey. Enrique VIII fue invitado a la ceremonia y probablemente poco después comenzó un romance con María, a quien su padre y su tío materno (Thomas Howard, el duque de Norfolk) utilizaron como un peón para obtener diversos honores. Esta confusión sobre cuándo comenzó su relación se debe a muchos factores. Primero, no se sabe cuanto duró el romance exactamente. Segundo, nunca fue hecho público y María no disfrutó del tipo de fama, riqueza y poder que tenían las amantes de reyes en países extranjeros (como Francia). Mientras estuvieron casados, María tuvo dos hijos, en 1524 nació Catalina, (que fue dama de honor de Ana de Cleves y Catalina Howard) y en 1526 Henry, Barón de Hunsdon. Durante su relación o poco después de haber finalizado, la leyenda establece que uno o los dos de los hijos de María habían sido engendrados por el rey. Sin embargo, hay pocas pruebas.
Un testigo notó semejanza entre un hijo de María y Enrique VIII, pero el testigo en cuestión era John Hales, vicario de Isleworth, quien diez años después del nacimiento del muchacho dijo que había conocido a un joven Señor Carey, de quien decían algunos monjes que era bastardo del rey. No hay ninguna otra prueba de que Henry Carey fuera hijo biológico del rey y una lectura de cerca a Letters and Papers (una colección de documentos de ese periodo) apuntan claramente que Henry nació en marzo de 1526, año en el que se cree que el romance ya había terminado.
Aunque se decía que María era más atractiva que su hermana, era Ana quien parecía ser más ambiciosa, más astuta y más culta. La Las dos hermanas no estaban particularmente unidas y Ana se movía en círculos sociales diferentes.


Un año después, cuando el marido de María falleció durante un "brote de sudores" (una fiebre), ésta le entregó a Ana Bolena el cuidado de su hijo, el joven Henry Carey. Era costumbre entre la aristocracia inglesa poner a los hijos de uno al cuidado de familiares más ricos, lo que era bastante necesario en el caso de María, pues su marido le había dejado al morir un número considerable de deudas que sólo su hermana podía sufragar. Ana consiguió que el hijo de María fuera educado en un respetable monasterio cisterciense. El padre de María no mostró intención alguna en ayudarla en los problemas financieros en los que su marido la había situado, pero Ana consiguió para ella una pensión anual de cien libras.
Cuando Ana fue a Calais con Enrique VIII en una visita de estado en 1532, María fue una de sus acompañantes. En 1534, María se casó en secreto con William Stafford, un plebeyo sin rango y pobres ganancias. Debido a estas características, los historiadores sospechan que fue un matrimonio por amor, ya que no había otra razón por la que ella se casaría con alguien de una clase social tan lejana a la suya. Cuando esto fue descubierto, la pareja fue desterrada de la corte por la misma reina Ana, su propia hermana. De esta unión nació un hijo de quien se cree que vivió de 1535 a 1545, y una hija, llamada Ana, algo que aún está abierto a especulación.
Sus circunstancias financieras llegaron a ser tan desesperantes que María se rebajó a rogarle a Thomas Cromwell que hablara con el rey en su favor. Enrique, sin embargo, fue indiferente a su plegaria. Entonces, María le pidió a Cromwell que hablara con su padre, con su tío y con su hermano, pero no consiguió nada.
Sorprendentemente, fue Ana quien se arrepintió primero. Le mandó a María una magnífica copa de oro y algo de dinero, pero aún seguía rehusando a que volviera a la corte. Esta reconciliación parcial fue la única que tuvieron las dos hermanas, ya que no se encontraron desde 1534 hasta la muerte de Ana en 1536.
La vida de María entre 1534 y la ejecución de su hermana, el 19 de mayo de 1536 es difícil de concretar. No visitó a su madre, ni a su hermana Ana cuando fue encarcelada en la Torre de Londres. Tampoco intentó visitar a su hermano George, ni hay pruebas de que les hubiese escrito. Como su tío, Thomas Howard, III duque de Norfolk, puede que María no quisiera ser relacionada con sus malogrados familiares para evitar más sucesos desgraciados.
María y su marido permanecieron en su retiro en Rochford, Essex. Tras la ejecución de Ana, su madre se fue de la corte real, muriendo aislada sólo un año después de la muerte de su hija. Sir Thomas, murió al año siguiente. Después de la muerte de sus padres, María heredó algunas de las propiedades de la familia Bolena en Essex. Se cree que vivió el resto de sus días en el anonimato y en relativa comodidad con su marido. Murió poco después de cumplir cuarenta años, a una edad relativamente joven incluso para los estándares de la época, el 19 de julio de 1543.

Ana Bolena (2ª esposa)

Todos hemos oído hablar de Ana Bolena en alguna ocasión, nos guste o no la historia. Pero muchos la conocen tan sólo por haber muerto decapitada por orden de su marido el rey Enrique VIII sin conocer la historia previa. Ha sido una de las reinas más influyentes de Inglaterra, pues por ella Enrique VIII se separó de la Iglesia de Roma dándose con ello la Reforma Inglesa. Además fue la madre de la reina Isabel I de Inglaterra. Vamos a conocerla un poquito mejor.

Ana Bolena  nació probablemente en Blickling Hall en Norfolk aunque se barajea la posibilidad de que naciera en la que era su residencia favorita, el Castillo de Hever en Kent., aunque parece más improbable. Su año de nacimiento también es dudoso, pudiéndose dar entre 1501 o 1507. 
Ana era hija de sir Tomás Bolena, más tarde primer conde de Wiltshire y primer conde de Ormonde, y su esposa, lady Isabel Bolena (nacida Isabel Howard), hija del segundo duque de Norfolk.
Era la mediana de tres hermanos, siendo su hermana María la mayor, y su hermano Jorge el pequeño. Ana tuvo una relación estrecha con su padre cuando era pequeña, la cual se iba enfriando a medida que se hacía mayor. Su relación con su hermana María parece haber sido cordial, pero no íntima (Ver María Bolena). Tenía una relación más estrecha con su madre y su hermano Jorge, de los que parecía sentirse más cercana.
El padre de Ana era un diplomático respetado por su talento para los idiomas. En Europa Tomás Bolena tuvo muchos admiradores debido a su profesionalismo y su encanto, entre ellos se encontraba la archiduquesa Margarita de Austria, hija de Maximiliano I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico que gobernaba los Países Bajos en nombre de su padre. Quedó tan impresionada por Tomás Bolena que ofreció a la hija de éste, Ana, un lugar en su casa. Generalmente una muchacha debía tener 12 años para obtener tal honor, pero puede que Ana fuera algo más joven en aquel momento. Margarita se refería a ella cariñosamente como «La petite Boleyn» (no se sabe, sin embargo, si el calificativo se refería a su edad o a su estatura) que vivió allí desde la primavera de 1513 hasta que su padre ordenó que siguiera su educación en París el invierno de 1514.
En Francia, Ana fue dama de honor de Claudia de Francia y también actuaba de intérprete siempre que hubiera algún importante invitado inglés en la core hasta que en el invierno de 1521, regresó a Inglaterra siguiendo las órdenes de su padre. Partió de Calais en enero de 1522.
Ana Bolena no era convencionalmente hermosa para su tiempo. Era delgada y su piel se consideraba demasiado oscura. Sin embargo, muchos quedaron impresionados por sus ojos oscuros y su larga melena oscura que llevaba suelta. El embajador veneciano en la corte de Enrique VIII que conoció a Ana en 1532 escribió, «no era una de las mujeres más hermosas del mundo», sin embargo otros conocidos la consideraban «completement belle» (absolutamente bella) y «una mujer joven y apuesta». La gente parecía atraída principalmente por el carisma de Ana.


Era una devota cristiana en la nueva tradición del movimiento humanista del Renacimiento (calificarla como protestante sería una exageración). Hizo generosas donaciones y cosió camisas para los pobres. En su juventud era «dulce y alegre» y disfrutaba con los juegos de azar, bebiendo vino, y chismorreando. Era valiente y emotiva. Sin embargo, según sus enemigos, Ana también podía ser extravagante, neurótica, rencorosa y malhumorada.
Cuando Ana Bolena llegó a la corte, Catalina de Aragón, era popular a pesar de no participar en política ni en la vida de la corte durante algún tiempo. Todos los hijos que tuvo con Enrique habían muerto jóvenes y el rey estaba preocupado por tener un varón heredero de su trono a fin de conservar la monarquía y evitar la guerra civil.
Bolena debutó en la corte en un baile de disfraces en marzo de 1522, donde llevó a cabo una complicada danza acompañando a la hermana más joven del rey, a varias grandes damas de la corte y a su hermana María (por aquel entonces, amante del rey). Unas semanas después de esta interpretación, Bolena era conocida como la mujer de moda y más importante de la corte y se referían a ella como «el espejo de la moda».
En aquella época la cortejaba Henry Percy, hijo del conde de Northumberland, alrededor de 1522. El idilio se rompió en 1523, cuando el padre de lord Henry se negó a apoyar el compromiso. Una teoría es que el enlace lo rompió en secreto el cardenal Thomas Wolsey, ministro principal de Enrique, porque el rey quería a Ana para sí mismo.
La familia la envió brevemente a las fincas rurales de su familia, pero no se sabe por cuánto tiempo. Cuando volvió a la corte reunió una camarilla de amigas y admiradores y se hizo famosa por su capacidad de mantener a los hombres a distancia. El poeta sir Thomas Wyatt, escribió sobre ella en el poema Whoso List to Hunt, en el que la describió como inasequible y cabezota, a pesar de parecer recatada y tranquila.
En 1525, Enrique VIII se enamoró de ella y comenzó a perseguirla. Ana se resistió a sus intentos de seducción y se negó a convertirse en su amante. Rechazó las propuestas iniciales del rey diciendo, “suplico a su alteza muy seriamente que desista, y a esta mi respuesta en buena parte. Prefiero perder la vida que la honestidad.” El rey se sintió más atraído aún tras esta negativa y la persiguió incesantemente, incluso después de que ella abandonara la corte para volver a Kent. Al final él le propuso matrimonio y ella aceptó. Sin embargo, decidió no acostarse con él antes de casarse, puesto que la relación prematrimonial significaba que si tenían un hijo, éste sería ilegítimo.
Con este romance, Ana acumuló una importante cantidad de vestidos, pieles y joyas, y le asignaron sus propios sirvientes, varias damas de honor y nuevas dependencias en palacio. Enrique le otorgó a Ana el marquesado de Pembroke, convirtiéndola en la primera plebeya inglesa en convertirse en noble por derecho propio en lugar de por herencia. La familia de Ana también sacó partido de la relación; su padre, ya vizconde de Rochford, fue nombrado conde de Wiltshire y conde de Ormonde. Gracias a la intervención de Ana, su enviudada hermana María recibió una pensión anual de 100£, y el hijo de ésta, Henry Carey (muy posible hijo del rey), fue educado en un prestigioso monasterio cisterciense.
Ella quedó embarazada en unos meses y, como era costumbre en la realeza, hubo una segunda ceremonia matrimonial, que tuvo lugar en Londres el 25 de enero de 1533.
El 23 de mayo de 1533, Thomas Cranmer, arzobispo de Canterbury, en la sesión del juicio en un tribunal especial que se reunió para decidir sobre la validez del matrimonio del rey con Catalina de Aragón, declaró el matrimonio de Enrique y Catalina sin fuerza legal. (Ver Catalina de Aragón) Cinco días más tarde, el 28 de mayo de 1533, Cranmer declaró que el matrimonio de Enrique y Ana era auténtico y válido. Siete años después de que su relación con Enrique había comenzado, Ana era por fin legalmente su esposa y reina de Inglaterra.
La hija de Enrique y Ana nació el 7 de septiembre de 1533, en el palacio favorito del rey, el palacio de Placentia. Bautizaron a su hija con el nombre de Isabel, en honor a la madre de Enrique, Isabel de York. Le dieron un bautizo espléndido, pero Ana temió que la hija de Catalina, María, amenazara la posición de Isabel. Enrique calmó los temores de su esposa separando a María de sus muchos sirvientes y enviándola a Hatfield House, donde la princesa Isabel vivía con su propia magnífica plantilla personal de criados. El aire del campo era mejor para la salud del bebé, y Ana era una madre afectuosa que con regularidad visitó a su hija. Sus visitas eran también muestras de la fricción entre ella y su hijastra la princesa María, que se refería ella como «la amante de mi padre», mientras Ana llamaba a María «esa maldita bastarda».
Ana tenía una plantilla de sirvientes mayor que la de Catalina: había más de 250 criados para atender a sus necesidades personales, desde sacerdotes hasta mozos de establo. Había también más de 60 damas de honor que la servían y acompañaban a acontecimientos sociales.
Ana con el fin de dar un heredero varón a Enrique, después del nacimiento de Isabel, quedó nuevamente embarazada pero abortó en el verano de 1534, y durante el día del entierro de Catalina, el 29 de enero de 1536, Ana sufrió otro nuevo aborto, lo que hizo que su matrimonio empezase a tambalear.
Cuando Ana se repuso de su aborto, Enrique declaró que su matrimonio fue maldecido por Dios. Juana Seymour fue trasladada a nuevas dependencias y el hermano de Ana no fue aceptado en una prestigiosa orden de caballería, la Orden de la Liga, que en cambio le fue otorgada al hermano de Juana Seymour. En varias ocasiones a lo largo de estos meses, Ana expresó su temor ante la posibilidad de un próximo divorcio.
En los últimos días de abril, un músico flamenco al servicio de Ana llamado Mark Smeaton fue detenido y torturado por Thomas Cromwell. Al principio negó que él fuera el amante de la reina, pero, bajo tortura, confesó. También proporcionó el nombre de otro cortesano —sir Henry Norris— un viejo amigo tanto de Ana como del rey. Norris fue detenido durante el May Day (1 de mayo), pero dado que era un aristócrata no podía ser torturado. Él negó su culpabilidad y juró que Bolena era también inocente. Sir Francis Weston fue detenido dos días más tarde bajo el mismo cargo. También detuvieron a William Brereton, un mozo de la cámara privada del rey, que fue también arrestado por adulterio. El acusado final era el propio hermano de la reina Ana, detenido bajo acusación de incesto y traición, acusado de mantener relaciones sexuales con su hermana durante los últimos doce meses.
El 2 de mayo de 1536, Ana fue detenida durante el almuerzo y llevada a la Torre de Londres. En la Torre, sufrió una crisis nerviosa menor, exigiendo saber todos los detalles sobre el paradero de su familia y los cargos contra ella.


Cuatro de los hombres fueron procesados en Westminster el 12 de mayo de 1536. Weston, Brereton y Norris mantuvieron públicamente su inocencia y sólo el torturado Smeaton apoyó a la Corona declarándose culpable. Tres días más tarde, Ana y George fueron procesados por separado en la Torre de Londres. Ella fue acusada de adulterio, incesto y alta traición. La sospecha popular contra Enrique y su amante, Juana Seymour, los cuales fueron vistos de banquete en el Támesis, era generalizada. Varios panfletos circularon por Londres burlándose de los procesos y apoyando a la reina.
George y los otros acusados fueron ejecutados el 17 de mayo. Ana fue decapitada por orden de Enrique VIII dos días más tarde. (Ver Decapitación de Ana Bolena ) Enrique VIII el día 30 de ese mismo mes se casó con Jane Seymour, tan sólo once días  después de la ejecución de su anterior esposa.
Nunca se ha probado documentalmente la culpabilidad de Ana Bolena en los cargos que la llevaron a la muerte. Casi con toda probabilidad, la reina fue víctima de un complot urdido para eliminarla del trono cuando quedaron en evidencia sus escasas posibilidades de tener hijos varones. El consejero del rey, Thomas Cromwell, y el deseo del rey de casarse con su nueva amante, lady Jane Seymour, intervinieron también en la caída de Ana
Años después Ana fue venerada como mártir y heroína por los protestantes ingleses. A consecuencia de esta visión, buena parte de la nobleza inglesa mostró cuadros de Ana en sus casas, a fin de mostrar su lealtad a la reina y la monarquía protestante.

martes, 8 de enero de 2013

Decapitación de Ana Bolena

Una de las decapitaciones más famosas de la historia fue la de Ana Bolena, en 1536. La segunda esposa del rey Enrique VIII cayó de su gracia tras los rumores que la señalaban como adúltera; fue detenida, juzgada y sentenciada a muerte.
El matrimonio Kingston, encargado de la Torre de Londres, donde la reina estaba presa, relataron que Ana parecía muy feliz, y dispuesta a seguir su rutina. Ana Bolena fue la única en Inglaterra para la que no se empleó el hacha, por cortesía de Enrique VIII.
Se dice que, cuando lord Kingston le dio la noticia de que el rey había conmutado su sentencia de incineración por la de decapitación, y había contratado a un verdugo de Calais para la ejecución con una espada de doble filo, en lugar de degollar a una reina con el hacha común, Ana Bolena le dijo: "No tendrá mucho problema, ya que tengo un cuello pequeño. ¡Seré conocida como La Reine sans tête (La reina sin cabeza)!"
La mañana del 19 de mayo la llevaron a la Torre Verde, una sección donde se realizaban ejecuciones privadas. El gobernador de la Torre escribió al respecto: "Esta mañana me hizo llamar, a ver si yo podría estar con ella mientras comulgaba, con la intención de que la oyese y así dejar clara su inocencia. Y en la escritura de esto ella me llamó a mí, y a mi llegada dijo, ‘Sr. Kingston, oigo que no moriré antes del mediodía, y siento mucho por ello, ya que pensé estar muerta para esas horas y por delante de mi sufrimiento’. Le dije que esto no debería ser ningún sufrimiento, que sería muy breve. Y luego ella dijo: ‘Oí que dicen que el verdugo es muy bueno, y tengo un cuello pequeño’, y luego puso sus manos en el cuello, riendo cordialmente. He visto a muchos hombres y mujeres ejecutados, y que han estado en gran pena, y para mi conocimiento esta dama tiene mucha alegría en la muerte. Llevaba puesta una enagua roja bajo un vestido gris oscuro de damasco, adornado con pieles".Su cabello oscuro estaba recogido y llevaba su acostumbrado tocado francés. Ya en el cadalso, dio un breve discurso:
"Buena gente cristiana, he venido aquí para morir, de acuerdo a la ley, y según la ley se juzga que yo muera, y por lo tanto no diré nada contra ello. He venido aquí no para acusar a ningún hombre, ni a decir nada de eso, de que yo soy acusada y condenada a morir, sino que rezo a Dios para que salve al rey y le dé mucho tiempo para reinar sobre ustedes, para el más generoso príncipe misericordioso que hubo nunca: y para mí él fue siempre bueno, un señor gentil y soberano. Y si alguna persona se entremete en mi causa, requiero que ellos juzguen lo mejor. Y así tomo mi partida del mundo y de todos ustedes, y cordialmente les pido que recen por mí. Oh Señor ten misericordia de mí, a Dios encomiendo mi alma".
Entonces se arrodilló en posición vertical (en las ejecuciones al estilo francés, con una espada, no había ningún bloque para apoyar la cabeza). Su oración final consistió en repetir: "A Jesucristo encomiendo mi alma; el Señor Jesús recibe mi alma". Sus damas le quitaron el tocado y ataron una venda sobre sus ojos. La ejecución fue rápida, consistente en un solo golpe: según la leyenda, el verdugo (o esgrimidor) fue tan considerado con Ana que dijo, "¿Dónde está mi espada?" o "Mozo, trae mi espada" y luego la decapitó de un golpe, para que ella pensara que tenía todavía unos momentos más para vivir y no supiera que la espada estaba en camino.
El gobierno no aprobó proporcionar un ataúd apropiado para Ana. Así, su cuerpo y cabeza fueron depositados en un arca alargada y sepultados en una tumba sin marcar en la capilla de St. Peter ad Vincula. Su hija, la reina Elizabeth I, tras su llegada al trono, nunca se preocupó de rehabilitar su memoria y buscar un lugar más digno para descansar sus restos; su cuerpo fue identificado en unas reformas de la capilla bajo el reinado de la reina Victoria y de esta manera la tumba de Ana Bolena está marcado ahora en el suelo de mármol.
                                                                     Ana Bolena

Los verdugos

Son los grandes desconocidos de la historia habiendo jugado un papel muy importante en ella. Todos hemos oído hablar de torturas y decapitaciones, pero vamos a conocer más a fondo a los protagonistas de estos hechos.
Los verdugos son también llamados ajusticiadores. Su figura se institucionalizó en Europa, donde también se diseñó un atuendo consistente en trajes rojos o negros, capuchas, guantes y botas.
El trabajo de verdugo generalmente era hereditario, por lo tanto hubo familias que durante varias generaciones ejercieron este oficio, cobrando sueldos fijos o recibiendo pagos según el número de ejecuciones. Los matrimonios solían celebrarse entre familias de verdugos. Puesto que la hija de un verdugo no podía esperar un buen casamiento, y no todos estaban dispuestos a entrar en la familia de un ajusticiador. Se dieron famosas sagas de verdugos como los Samson de Francia.
A veces los verdugos eran los familiares de la víctima o los testigos presenciales del crimen; pero también podían ser personas escogidas de forma arbitraria o por castigo. En ocasiones un criminal condenado a muerte tenía la tarea de matar a los que hasta ese momento habían sido sus compañeros de infortunio.
En algunos lugares, los verdugos gozaban de privilegios: buenas pagas, un lugar destacado en la corte, un sitio reservado en los cementerios y la garantía de no ser castigados por delito alguno, pero en otros sitios los verdugos eran admirados y temidos; en otros, no podían convivir con las demás personas o tocar los alimentos en un mercado, teniendo que señalarlos con una vara. Ocupaban el último lugar al entrar a una iglesia y debían pedir permiso para comer en un sitio público, el cual muchas veces era denegado por el dueño o los clientes; si alguien se negaba tenía que ir a otro lado, siempre llevando su propia jarra de cerveza, de la que nadie compartía ni una sola gota. Al recibir el dinero de un verdugo, las personas se santiguaban en tres ocasiones.En algunos lugares, los verdugos debían vivir fuera de las ciudades, además de que estaban desamparados por las leyes. Solamente podía entrar en la ciudad con un permiso especial y debían caminar tocando una campana para avisar a las personas sobre su presencia.
De manera distinta al soldado, que es un asesino autorizado en tiempos de guerra, el verdugo por lo general es un asesino autorizado en tiempos de paz.
La espada del verdugo pertenecía a la comunidad y entre uso y uso, la espada se colgaba en algún edificio público como medida disuasoria para amedrentar por su imponente aspecto,y para que vieran lo que su hoja advertía.
Algunos verdugos no soportaban una vida dedicada a la muerte, por lo que se refugiaban en el alcohol, sufrían depresiones o se suicidaban.
Muchos de los hombres que los despreciaban públicamente, llegaban en secreto a los hogares de los verdugos para comprar toda clase de brebajes, polvos y remedios para el mal de amores. Muchos recogían las gotas de semen al pie del patíbulo donde habían ahorcado a un reo; o sangre de los decapitados ya que creían que tenía un poder sanador. Era tal la demanda que en algunos casos, después de la ejecución, se vendían cuencos llenos de sangre. Había unos que deseaban obtener el pulgar del ladrón, pues creían que su hueso evitaba que el dinero se agotara, para la misma finalidad servía un trozo de cuerda de ahorcado o una astilla del patíbulo. Incluso se creía que la espada de ejecución era de buena suerte.


La decapitación es uno de los más antiguos sistemas de ejecución. La decapitación era una pena suave si se realizaba con habilidad, estaba reservada para los condenados nobles y personas importantes. Era importante el aprendizaje y la práctica de los verdugos, ya que la decapitación podía ser un medio rápido y limpio de acabar con la vida del condenado o bien por el contrario, este acto, podía convertirse en una carnicería desastrosa: esto dependía exclusivamente de la maestría del verdugo.

Los verdugos se mantenían en forma entrenándose en los mataderos, con animales.
Había además métodos de ejecución poco ortodoxos.
George Plantagenet, duque de Clarence, miembro de la familia real británica pasó a la historia como personaje de la obra Ricardo III de William Shakespeare. Según documentos de la época, para ejecutarlo fue ahogado en un barril de vino, en 1478. Se dice que podría haber sido una broma de los verdugos, que conocían su fama de bebedor.
Otra de las decapitaciones más famosas fueron las de Ana Bolena, sin hacha, con una espada por un verdugo especialmente traído desde Calais, fue tan considerado con Ana que dijo, "¿Dónde está mi espada?" o "Mozo, trae mi espada" y luego la decapitó de un golpe, para que ella pensara que tenía todavía unos momentos más para vivir y no supiera que la espada estaba en camino.
Thomas Cromwell fue ejecutado en privado en la Torre de Londres. Los rumores aseguraban que Enrique VIII eligió a un verdugo inexperto; otros decían que en realidad, el verdugo se había emborrachado la noche anterior con los enemigos de Cromwell, y había llegado aún ebrio a ejercer su trabajo. Según crónicas de la época el inexperto verdugo le dio tres hachazos hasta que le decapitó.

Margarita Pole, condesa de Salisbuty, de setenta años, fue decapitada por orden del mismo Enrique VIII para vengarse del cardenal Pole, su hijo. Como se resistió, fue perseguida por el verdugo por todo el patíbulo y fueron necesarios varios golpes de hacha para terminar con su vida, en lo que se convirtió en un verdadero suplicio.

Paternidad de Tomas Bolena

Cuenta Agustín Azcona en su libro 'Ana Bolena', la teoría que dice que Ana Bolena nació en el año 1507, no se sabe dónde. Enrique VIII condecoró a Tomas Bolena con el título de Baron y el vizcondado de Rochford, nombrándole enseguida para la embajada de Francia. Con este motivo, faltó de Inglaterra dos años consecutivos. En el transcurso del segundo, tuvo noticia de que su esposa Elizabeth Bolena había dado a luz a una niña. Regresó a su país, y para reparar su honor, presentó una querella y demanda de divorcio que presentó en el tribunal de Canterbury, pidiendo separación de personas y bienes; pero el Rey, para prevenir este escándalo, tomó parte en el arreglo de este matrimonio por medio del Marqués de Orcestre. El mediador consiguió calmar la cólera de Tomas, pues el objeto de sus disgustos era fruto de los amores de su esposa con Enrique VIII. La niña nacida a la que se había hecho referencia fue Ana Bolena.

Con esto, vamos a ir parte por parte. En una de las cosas que nunca se han puesto de acuerdo los historiadores es en el año del nacimiento de Ana, pudiendo ser entre 1501 y 1507, aunque historiadores más modernos lo reducen entre 1501 y 1503, ya que Jorge Bolena, es considerado el pequeño de los hermanos y nació lo más probable en 1504. Además, María Bolena nació entre 1499 y 1500, y Tomas, su padre, después de ser ejecutados sus dos hijos pequeños, escribió una carta a Cromwell en 1536, en la que decía que después de su matrimonio su esposa le dijo un hijo cada año incluyendo los dos que no llegaron a la edad adulta, por lo tanto es una teoría bastante convincente que el nacimiento de Ana sería entre 1501 y 1503 según lo escrito por su padre. Lo más probable es que nacieran todos en Norfolk, en la casa de Blickling Hall, aunque pasaron la mayor parte de su infancia en el castillo de Hever, en Kent, propiedad de la familia, que más tarde sería la residencia principal de los Bolena.
En cuanto al padre de Ana Bolena, es bastante improbable por no decir imposible que su padre sea Enrique VIII, por varios motivos. Uno de ellos es que cuando nació Ana, contando que fuera entre 1501 y 1507, Enrique VIII todavía no era rey, puesto que éste fue coronado en 1509 y no podía haber condecorado todavía a Tomas con tales títulos para ser mandado a Francia. Sus principales misiones en tal país datan desde 1512 a 1529, puesto que fue en 1512  cuando le nombran diplomático para los Países Bajos y Francia. Y el nacimiento de Ana fue muy anterior a esta fecha, por lo que su padre todavía se encontraba en Inglaterra y no en Francia como se dice. Otro motivo obvio de la no paternidad del rey con su segunda esposa, es que Enrique era consciente de todos sus hijos ilegítimos, al igual que la mayoría del resto de la corte y Ana no hubiera sido la excepción.
Respecto a si mantuvo el rey o no una relación con Elizabeth Bolena, es ahora una hipótesis que no se sostiene demasiado. Se dice que pudo haber sido un rumor en la corte confundido con la amante del rey Elizabeth Blount, o de la impopularidad que se ganó la familia Bolena y la descreditación a la que se sometieron. Aparte también se pudo malinterpretar la petición de la dispensa papal de Enrique VIII al papa Clemente VII para permitirle desposar a cualquier mujer, incluso en el primer grado de afinidad, refiriéndose a María la hermana de Ana, y no a la madre de ambas.
Por lo tanto, con todo esto, cabe descartar que no fuera otro si no Tomas Bolena el padre de la segunda mujer de Enrique VIII, Ana Bolena.

Tomas Bolena